Los snickers fit que comerás con efecto boomerang

¡Buenas tardes hortera!

Hoy nos volvemos a ver las caras con una receta de “snickers” fit/saludable, digna de ser celebrada. Y digo celebrar, porque costó tres intentos, tres compras de ingredientes y dos días (te acuerdas de que tengo tres hijos ¿no?).

Últimamente y conforme voy experimentando con ingredientes y creando recetas, me estoy volviendo más exigente y ya no me vale cualquier cosita. Si me pongo, me pongo. Y como no consiga llorar de la emoción al finalizar, no la doy por válida.

Cuando me puse a versionar la chocolatina en cuestión, tenía claro que tendría tres capas; una más arenosa, otra más cremosa y la última más  crujiente. Que, evidentemente, no tendría azúcar y que sería apto para intolerantes al gluten y al huevo. Bueno, y que tendría chocolate y cacahuete.

Soy muy fan de todas las guarradas que suelen venderse en el chino de cualquier barrio. Y me supone todo un reto versionarlas en healthy. No me creerás (yo tampoco lo haría) pero una vez que dejé de comer ultraprocesados, el paladar me cambió y lo que antes era un manjar, ahora no lo quiero ni bendita. De hecho, tanto la versión de los “bounty bar” que creé el año pasado, como esta de “snickers”, me gustan más que las originales.

Pero va, me dejo de historias porque me canso hasta de leerme. Vamos con la receta:

 

Ingredientes para 6 mini snickers: 

Primera capa:

  • 1/4 taza de mantequilla de cacahuete
  • 5-6 cucharadas de harina de cacahuete (la consigues triturando cacahuetes tostados)
  • 1 pizca de sal en escamas (opcional)

Segunda capa:

  • 18 dátiles deshuesados (60gr aproximadamente)
  • 2 cucharadas de agua

Tercera capa:

  • 3 cucharadas de cacahuetes tostados sin sal
  • 1 cucharada de sirope de arce sin azúcares añadidos (yo utilizo Joseph’s Syrup Sugar Free)

Cobertura:

  • 4 onzas de chocolate 85% sin azúcar añadido
  • 1 cucharadita de aceite de coco derretido

 

Elaboración:

Precalienta el horno a 180º. Seguidamente y con la ayuda de un tenedor, mezcla la mantequilla de cacahuete con la harina de cacahuete y la sal, hasta que quede una masa arenosa. La cantidad de harina es aproximada ya que dependerá del espesor de la mantequilla. Si es más líquida necesitarás más harina para solidificarla. Una vez que hayas conseguido la textura adecuada (aquella que haga que no se te pegue en los dedos), extiende la masa sobre papel de horno en forma de cuadrado (te facilitará partir las barritas de forma rectangular). Una vez bien extendida, con un grosor no mayor de medio centímetro, refrigera. Mientras enfría, deshuesa los dátiles y tritúralos con el agua hasta que quede una mezcla pegajosa y sin grumos (esto lleva tiempo, no me seas impaciente). Procede a colocar la mezcla sobre la primera capa arenosa procurando que quede con el mismo grosor que la capa anterior. Antes de volver a refrigerar y con la ayuda de un cuchillo húmedo (esto último facilita que el corte sea limpio, sin que se enganche a las capas), corta la masa extendida en tres barritas y vuelve a cortar cada una de ellas por la mitad (este último paso dependerá de cuan grandes quieres que sean tus “snickers”). Una vez metidas las barritas en el frigorífico, procede a caramelizar los cacahuetes en el horno. Embadurna los cacahuetes con el sirope de arce procurando que todos queden empapados y viértelos sobre papel de horno. Hornea durante 5 minutos y deja enfriar. Una vez fríos, parte los bloques de cacahuetes caramelizados y colócalos sobre la capa de dátiles haciendo un poco de presión para que esta última capa quede unida. Mete las barritas en el congelador. Mientras tanto, mezcla las onzas de chocolate con el aceite de coco y calienta en el microondas por 30 segundos aproximadamente a máxima potencia. Asegúrate cada pocos segundos que no se queme el chocolate. Una vez semiderretidas las onzas y con la ayuda de una cuchara pequeña, mezcla bien con el aceite de coco hasta conseguir un chocolate líquido y uniforme. Saca las barritas del congelador y vierte sobre ellas el chocolate. Vuelve a refrigerar… ¡y listo! Consérvalas en nevera, o en congelador si te apetece comértelas a modo de helado.

 

Es una receta entretenida, pero no me vengas con el cuento de que es difícil. Difícil es tener que lidiar con el antojazo de dulce después de cenar y no tener nada saludable que echarte a la boca. Todos sabemos como acaba la historia. Y es sucumbiendo a guarradas compradas por un marido que te hace boicot, llenas de azúcar y grasas insanas, que te llenan de remordimientos más insanos aún.

Así que alma de cántaro, hazme caso, vete a por los cuatro cacahuetes y pasa una tarde entretenida con tus hijos (con tu perro, tu madre o con quien te dé la gana). Eso sí, procura esconderlos si no quieres que se los ventilen en dos días. Mis tres intentos de receta me llenaron la nevera de snickers y creo recordar comerme uno ¡Uno! Avisada quedas, bonita.

 

¡Gracias por leerme!

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