¿Y tú, qué has hecho con tu vida?

¡Buenos días hortera!

Meses desaparecida, lo sé, pero supongo que a veces una necesita retirarse para volver con mayor fuerza. Y es que he pasado un embarazo con muchos altibajos. Hiperventilando me hallaba de casa al trabajo desde el primer mes de gestación, hasta que mi hija amenazó con salir a los seis meses y medio y me obligó a tomarme la vida con más calma. Así que antes de convertirme en una blogger #NuncaSmile decidí jubilarme en redes y hacer un parón.

Pero quiero retomar el blog y aquí me encuentro, delante de mi móvil y dispuesta a escribir los pocos pensamientos coherentes que tengo últimamente. Aunque no seas madre, ya sabrás que las horas de sueño con una enana de 7 semanas, son pocas, y a eso añádele también una terremoto de 1 año y medio y un loco de 3. Pues eso. Te permito que lo petes haciendo viral el hashtag #PrayForLis, lo necesitaré.

Ayer, mientras daba el pecho a mi 3,400kg y “los mayores” se echaban la siesta, estaban dando Cámbiame. Lo conocerás por ser ese programa de Telecinco en el que se les hacen destrozos cambios de look a concursantes cada cual con vidas más perras. Y una de las estilistas, entrevistando a la prota en cuestión, le preguntó a una ni-ni de 20 años lo siguiente: “pero si no trabajas ni estudias, ¿qué estás construyendo en tu vida?” Y fíjate que esa última frase me hizo pensar, pensar en qué hacía yo con la mía. ¿Qué de bueno podré decir dentro de unas décadas sobre lo construido en mi vida?

Y la respuesta, como casi siempre, la tenían ellos. Sí, mi marido y mis hijos, mi familia y mi proyecto.

Hace un año y medio tomé la decisión de aparcar mi profesión, el maquillaje, para cambiar de sector y poder tener tiempo para ellos. Con tres bebés (con la nueva y reciente incorporación) y un marido haciendo jornadas de más de 14 horas, me fue imposible seguir evolucionando en lo profesional y cambié los labiales por los pañales, al menos durante la mitad de mi día y hasta que mis hijos sean algo más independientes.

Así que estoy en un punto de mi vida en el que lidio con la frustración de no sentirme realizada profesionalmente pero a la vez me siento bendecida (todo muy bipolar, ya me conoces) por poder cuidar de mis hijos y no tener que delegar esa tarea en terceros.

Hace ya unos años recuerdo que me vine a Madrid persiguiendo el sueño de convertirme en una grande del maquillaje. Me visualizaba hiper estilosa en el backstage creando los make-up looks de los diseñadores más importantes de las pasarelas más influyentes del mundo. ¿Oyes la música del éxito? Yo sí lo hacía mientras lo imaginaba. Pero las personas cambian, y los sueños con ellas. Ahora, ese sueño que parecía la leche, lo he sustituido por una furgoneta llena de niños rumbo a Disneyland, mucho ruido y caras de felicidad. ¿Oyes los “¿cuánto falta?!” y los gritos al son de canciones infantiles? ¿Visualizas el coche mierdoso a ganchitos y juguetes varios? Yo sí y muero por poder darles esa clase de recuerdos maravillosos a mis hijos. Aunque reconozco que el sueño basado en niños con abuelos y Maldivas en pareja, también existe, no vayamos a ser cursis.

Yo construyo, construyo hijos felices (o eso intento). ¿Y tú? ¿qué de bueno construyes en tu vida?

¡Gracias por leerme!

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