El horterismo ha vuelto para quedarse y te lo demuestro con 6 tendencias de Otoño/Invierno 2017/2018

¡Buenos días hortera!

¿Te has dado un paseo por Zara? Si no lo has hecho será porque llevas toda la temporada de verano en Ibiza (guarra). Pero tranquil@, aquí está servidora para ponerte al día de las nuevas tendencias que vamos a ver en la calle la próxima temporada Otoño/invierno 2017/2018.

Y si eres de las pobres como yo, que se ha quedado trabajando tooooodo el agosto en la ciudad y has tenido la oportunidad de darte una vuelta, estarás de acuerdo conmigo cuando digo que esta temporada me han querido hacer un homenaje. Sí amig@, este año lo peto. ¿Por qué? porque el horterismo ha vuelto, en forma de tantas prendas imposibles/difíciles de combinar, que mis looks van a ser un espectáculo. Pero no adelanto nada y empiezo a meterme en materia:

Knife Sock booties: o lo que es lo mismo, botín calcetín de chúpame-la-punta. A no ser que tengas las piernas de Ana Obregón, cuerpazo de niña mona, o seas un pájaro, estos botines no suelen favoreceder en exceso. Los vemos combinados con vestidos/faldas midi, y si eres de las bajitas que tiene buen gemelo, casi mejor que opta por otro modelo. Las tienes en infinidad de tonos, desde el clásico negro, a los arriesgados blanco o lavanda (como lo oyes, muchach@) y rojo. Balenciaga ha hecho que todas las féminas (con pasta gansa) se vuelvan locas por su versión floreada.

A pesar de ser súper tendencia, este complemento está destinado a ser una de esos que dentro de 5 años, los miraremos y sentiremos lástima de nuestro mal gusto, y admiraremos nuestra capacidad de hacer el ridículo creyéndonos que molamos.

Ah! se me olvidaba, ni se te ocurra usar medias transparentes con el look: botines + falda/vestido midi. #elFrenadolesmáscoolquelasmediastransparentes, no lo olvides #ever.

 

Estampado tartan: Lo vemos en blazers oversized, que me pirran combinados con look básico o a modo de vestido abrazados por un cinturón, o en americanas combinadas con minifalda, a lo película clueless (“fuera de honda” para las sencillas). ¡Lo que me gustaba esa película cuando era una adolescente! claro que mi madre la escondía (junto con Grease y Dirty Dancing) por aquello de no pervertirnos a edades tempranas. Así que aunque este año no podré hacerle el homenaje a Alicia Silverstone que se merece, porque una panza de 5-9 meses me lo impida, lo reservo para el año que viene (todas sabemos que lo de nuevas tendencias todos los años, es tan mentira como que los volantes nos abandonarán la temporada que viene).

No tendré más que coger mi uniforme del cole, darle algunas vueltas más de las que ya le daba a la falda para acortarla, y listo. Eso sí, para hacer un buen clueless tendré que comprarme un maxi blazer con hombreras de estampado similar y echarme una amiga negra. ¿Alguien en la sala?

 

Mezcla de estampados/tejidos: risky risky, sí. Todo vale, estampado floral con cuadro vichy, estamapado étnico con lunares, solo hay que ponerle imaginación y echarse a la calle sabiendo que no pasarás desapercibida.

Una maestra en la materia es Madame de Rosa. Una blogger que tiene el don de mezclar prendas imposibles y llevar los outfits con un estilo envidiable. Mi hermana Lorena opina que sus looks no hay por donde cogerlos y yo pienso que salir a la calle cada mañana hecha un milhojas, combinando lentejuelas y borrego, y parecer que sales del making-off de una sesión de fotos, es de admirar.

Lo de que soy una incomprendida había quedado claro, ¿no? Bueno, por si acaso eres nuev@ por estos lares…


 

Charol-vinilo: Pues qué te voy a decir, que puedes parecer una de esas influencers caminantes a cámara lenta de la NYFW, o una mujer aparcada en la calle Montera/Camp Nou, con cara de pocos amigos.  Y todo dependerá de como combines la prenda, de charol/vinilo, elegida. ¿Mi consejo? si es una bota por encima de la rodilla, intenta ir lo más sobria posible. Y por sobria también me refiero a no ir maquillada como Carmen de Mairena.

Mi prenda preferida para lucir esta tendencia es la chaqueta. Me parece que le da un aire distinto a cualquier look, por muy básica que vayas. Hay una en Uterqüe en color berenjena, que me tiene loca/mala a partes iguales, loca porque es preciosa y mala porque, como sabrás a estas alturas, soy pobre y no puedo comprármela. ¿Por qué Señor? ¡¿Por qué?!

 

La boina: Me sé de una que esta temporada va a estar muyyy contenta. La susodicha es mi hermana Anabel, debe tener más boinas/sombreros que bragas, pero la queremos igual. Si eres de las que te pirra cubrirte la cabeza, esta temporada aprovecha y cómprate una gorra de maquinista, una boina o un algo. Los complementos tienen el poder de levantar cualquier look y hacerlo especial, así que corre a hacerte con uno. A no ser que seas como mi chico y por alguna extraña razón, cualquier objeto posado sobre tu cabeza te quede mal, entonces olvídate de mí.

Cuando éramos novios, solía amenazarme con ponerse un gorro los días que llegaba a casa con cara de seta para que sonriera. No hay nada más tierno que un hombre haciendo el ridículo por amor, ¿verdad?

 

Pana: Este tejido siempre fue como yo, la hermana fea. En el caso de la pana, hablamos del terciopelo, claro. Tan bonico y gustoso como cansino. Yo no sé tú, pero el año pasado ya tuve buen empacho de terciopelo y este año no lo quiero ni ver. Así que me quedo con la hermana cachonda, esa con la que salir de fiesta en rupturas amorosas, más bruta pero menos vista, la pana. La vemos en faldas, pantalones, botas y accesorios setenteros. Lo ves ¿no?, vale pa’ to.

 

 

Estas son solo las tendencias más notorias, aunque siempre hay algunas (¡muchas!) que recuperamos de la temporada pasada. Toma nota, baby: pelo y borrego everywhere, maxi pendientes, botas over the knee (esta temporada si son rojas, mejor que mejor), chándal sofisticado, topos (¿nos abandonaron alguna vez?), combinación rojo-rosa, prendas inundadas de flores bordadas, pijamas envalentonados que salen a la calle, kimonos…

Últimamente, y te lo cuento a modo de confesión, me miro al espejo del ascensor y pienso para mí misma: joder tía, te estás haciendo mayor, ¡con lo que tú has sido! En mis años mozos (decir eso ya me ha puesto 10 años encima de golpe), no salía de casa sin maquillar ni arreglarme. No era una esclavitud, lo hacía porque me gustaba. Pero desde que me puse a tener hijos, uno detrás de otro sin perder el ritmo, la cosa ha cambiado, y son pocas las veces que me da la vida para salir a la calle sintiéndome Serena en Gossip Girl.

Así que enfundada en mis vaqueros roñosos de premamá y mi jersey oversized con aplicaciones de galleta seca, me pongo a darte consejos estilísticos. Tiene narices la cosa. Pero no se puede tener unos niños alegra-vidas e ir estilosa ¿no? ¿o sí?

¡Gracias por leerme!

 

 

 

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