Zapatos que te enamorarán (o no) esta temporada

¡Buenas tardes!

Seguramente a estas alturas ya te habrás paseado por Zara/H&M/Asos y habrás visto las nuevas tendencias en cuanto a calzado se refiere. Posiblemente, te habrás echado las manos a la cabeza, o no, con alguna que otra propuesta.

Si hay anécdotas familiares graciosas, casi la mayoría tienen que ver conmigo (manda h***** la cosa) y mis zapatos. Venga va, no me haré de rogar y te voy a contar una. Hace unos años, y después de haber dejado una relación de cuatro años con el que fue mi novio desde los 19, me dio un aire (más bien un vendaval) y me fui a Nueva York sola. Sentí la necesidad de alejarme de la rutina y cumplir uno de mis sueños: sentirme como Carrie cuando pasea monísima/horterísima de la muerte, a cámara lenta y cargada con bolsas, por las calles de NY mientras suena Alicia Keys y Jay Z de fondo, en Sexo en Nueva York. Así que, aprovechando una ganga de última hora en los billetes de avión, yo y un par de maletas casi vacías, nos fuimos a la ciudad que nunca duerme.

Te puedes imaginar lo que una fashion victim hace en una ciudad como esa, ¿no? Pues no, no tenía ni amigas ninfómanas que me invitasen a fiestas glamourosas ni gays con los que consolarme, así que sí, me volví loca, loca de verdad, de tienda en tienda. Da igual que estuviera repetida, yo no perdía la concentración. La tarjeta echaba humo, de hecho, tuve que devolver un par de braguitas y un sujetador monísimo de la muerte de Victoria Secret porque me quedé sin dinero para poder comer (sí, comer). La cuestión es que me vine con las maletas llenas, entre ellas unos zapatos Jeffrey Campbell, que ahora los miro con perspectiva (lo de la perspectiva es porque están ahí, en el armario de las vergüenzas, y no me los pongo ni harta vino) y siento lástima de mí y mi mal gusto.

Pero ¿y tú no pasas por crisis fashionistas? Como ves, a mí me pasa muy a menudo, sobre todo cada vez que piso ZARA Home. Llega un momento, pasados los primeros diez minutos, que pierdo la conciencia de lo que me gusta y lo que no. Y esos zapatos fueron, sin duda alguna, producto de una locura pasajera post ruptura amorosa (echémosle la culpa al ex). Si eres de las que no sabe a qué zapatos me estoy refiriendo, ahí va la prueba gráfica de mi ida de olla.

 

 

Te puedes imaginar la reacción de mi madre y hermanas, cuando llego a mi casa y descubren que me he gastado 240$ en estos zapatos. Creo que hubieran preferido descubrir un cadáver en mi maleta que este par de armas blancas (menos coña con los pinchos, le das una patada al que masca chicle sin control sonoro, en el metro, y lo descoyuntas). Así que ese episodio estaba condenado a transformarse en la clásica anécdota que se repite en cada reunión familiar.

Y después de mi vergonzosa confesión a lo “alcohólicos anónimos”, ahí van las cuatro propuestas que la industria de la moda nos invita a que nos calcemos esta temporada Primavera/Verano 2017:

Mules: ni se te ocurra pronunciarlo como se escribe, se pronuncia “miuls” (no hagamos el ridículo). Los reconocerás a simple vista porque hace 20 años, tu madre o alguna tía de tu familia, los llevó en la boda de tu primo con un vestido de flores de tirante fino. Te lo pondré más fácil, son aquellos zapatos destalonados, cerrados o abiertos, planos 0 con tacón. La única pega que les pongo es que es posible que se te escape algún “jurrr” a lo chiquito de la calzada, cuando intentes que no se te escurran si la pala no es suficientemente larga como para que te agarre el empeine. Pero por lo demás (como si fuera poco), me encantan y seguro que pierdo el oremus con algún que otro modelo.

 

 

Mocasines: ¿Mocasines yo? No, gracias. Llevo toda la vida llevando mocasines con el uniforme del colegio. El que lo propuso como zapato tendencioso está claro que fue a un colegio público. Así que me voy a limitar a enseñaros algún que otro modelo y ya, porque estoy de mocasines…

 

 

Slippers: No lo veo, y cuando no lo veo… Lo de ir en zapatillas de estar por casa, a no ser que sea un descuido, no lo contemplo como opción. Y mira que este calzado no es novedad esta temporada (llevamos viendo mujeres y hombres despistados desde el año pasado) y me ha dado tiempo a acostumbrarme, pero sigo sin verlo. Gucci tuvo una de esas crisis de las mías, y se le ocurrió ponerle pelos (sí, pelos) a las zapatillas de dormir. No quiero ni pensar que, como yo, tengas el termostato averiado, y te las calces el día que hace 27 grados a la sombra. El sudor, los pelos… vamos que no lo veo, y si no lo veo… no lo veo.

 

Es real, no es parte del disfraz de Chewbacca. Su cara de angustia lo dice todo. Ay Gucci, cuando recobres la cordura…

 

Sneakers: Cada cierto tiempo hay modelos que se ponen de moda, modelos de toda la vida que lo petan sacando ediciones limitadas. En el caso de Adidas, pasamos de las Stan Smith, a las Superstar, luego las Gazelle y ahora es el turno del modelo Samba. Puma va pisándole los talones con el modelo Basket Heart con sus versiones en charol y terciopelo (o como diría mi hermana cuando era pequeña: perciotelo. Mi madre cada vez que oye esa palabra, cuenta la anécdota. Cansinismo de madre, ya sabes). Nike tampoco se queda atrás con modelos tan icónicos como las Nike Cortez, entre otros. Y así podría estar toooodo el post, porque variedad lo que es variedad, la hay. Además, no solo son aptas para outfits informales, también aceptamos sneakers como calzado para looks elegantes. Así que esta propuesta es la opción ideal para ir pisando fuerte por la vida, sin tener que renunciar a la comodidad. Porque ¿hay algo más horroroso que el dolor de pies? Bueno sí, pelos, sudor…

 

 

Si eres de las mías y como diría mi madre, te importa un cojón de mico (mi madre también es muy creativa) lo que opine el mundo, si le añades unos calcetines tobilleros de rejilla ancha a cualquier calzado que hemos visto más arriba, transformarás looks más aburridos en outfits más horteras interesantes. Con los calcetines, hasta me planteo lo de los mocasines, fíjate.

Bueno, a estas alturas ya sabrás que estamos viviendo una etapa un tanto confusa en el terreno de la moda. A pesar de que Gucci está que se sale de creativo, toda década pasada es tendencia, los clásicos se reinventan y todo vale.

Así que, hortera de mi vida, nada te impide ir a la última. No tienes más que abrir el armario/zapatero de tu madre y arrasar con lo que pilles. Por cierto, hay DIY por internet de las slippers peludas, por si te apetece destripar a tu peluche…

¡Gracias por leerme!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Comments

  • Reply Sara Mehrgut 5 mayo, 2017 at 9:13 pm

    Enhorabuena por el Blog, Lis, me encanta leerte. Me hubiera gustado verte de tienda en tienda en Nueva York…¡soñando con estrenar esos tacones!
    Un abrazo!

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