Tendencias Primavera/Verano 2017 (parte II)

¡Buenas tardes!

Qué pesada soy con las segundas partes, sí, lo sé. A pesar de dejarme muchas tendencias por despellejar analizar, no habrá una tercera parte, así que voy a intentar simplificar. Ya te nombré las cuatro primeras tendencias de este Primavera/Verano 2017 en mi post anterior, así que si no lo has leído todavía, ya vas tarde. Ahora es el turno de estas últimas que te nombro más abajo:

 

  • Capas y más capas: Me encanta, me encanta, me encanta. Y cuanta más mezcla de estampados se combine en el mismo look, más me gusta. Valentino y Loewe ya nos lo propusieron en el pasado otoño, y gracias a firmas como Au jour le jour o Prada, esta tendencia invadirá los meses más cálidos del año. Aunque para verano a 40 grados en la sombra como hace en Madrid, no lo acabo ver, a no ser que la tendencia glowy o sudar como un cochino, te vuelva loca (no me mires así, fíjate el éxito que tiene el Bikram yoga). A estas alturas ya sabrás que soy una fiel defensora del individualismo (que a veces ralla lo hortera, lo reconozco), pero si no quieres morir de una lipotimia casi que descarta esta tendencia para cuando venga el fresquito de nuevo (calcula que para noviembre más o menos, el cambio climático es lo que tiene). Ahora es cuando te cuento una anécdota familiar que repite mi hermana Lorena, una y otra vez en reuniones familiares. Y empieza de esta forma: “tú tienes el termostato atrofiado”, y sigue así “¿os acordáis de cuando la Eli (así me llaman en mi casa y lo del laísmo no sé si es porque somos lo peor, o porque nacimos en Barcelona y tenemos raíces andaluzas) se calzó, en pleno marzo lluvioso, la falda ibicenca y las alpargatas?” Todos tenemos San Benitos, forma parte de la aventura de ser hijos y tener muchos hermanos (crueles y despiadados), así que como comprenderás, esta tendencia me la planteo para momentos de clima favorable (no es plan de darles más carnaza, porque hartita me tienen).

 

El look de la derecha es muy de anfitriona en la cena de Nochevieja ¿verdad?

 

  • Hombros redondeados:  Como diría Jim Carrey en Como Dios “Me guuuuusta”, aunque el volumen de las mangas, a no ser que empiece arriba como si de hombreras se tratase, suele estar más abajo y nos hace flaco favor a las que llegamos tarde a la repartición de hombros (en la del culo, llegué la primera oye). A estás alturas ya sabrás que todo lo que propone Stella Mc Cartney acaba invadiendo las calles (¿te acuerdas de las bambas con cuña? ella fue la culpable), así que no te va a tocar otra que tragar porque vamos a tener mangas abullonadas hasta el fin de los tiempos.

 

 

  • El shocking pink: ¿Y si te contara que hace 5 años me enamoré del que hoy es mi marido y pasé de tener una estética muy dark, a vestirme como un ser humano normal adicto al rosa? Era muy cómico vernos, yo con el pelo de colores y llena de piercings y él, que trabaja en oficina, de traje. Algún día subiré foto de mi yo confundido y nos echaremos unas risas. A lo que iba, yo no sé qué tendrá este color, que cuando estás bien a nivel emocional, como que apetece “disfrazarse” de algodón de azúcar, ¿verdad? Pues aunque Pantone insista en que el color del 2017 es el greenery (el color de la sombra de ojos verde que lleva tu abuela desde los 60), Balenciaga y Valentino, entre otros, dicen que el rosa lo va a petar a base de bien. Y si además lo combinas con rojo, casi casi que te bautizas como influencer.

 

La pobre de la capa tiene la misma cara que mi madre al verme con el pelo de colores

  • Tul: Esta es otra tendencia que arrastramos del invierno y que en su momento resultaba muy difícil llevarla con dignidad. Tenías dos opciones, o te ponías la camiseta de tul (la zarera verde caca, sí, esa) y te calabas a base de bien, o lo combinabas con prendas de abrigo y te arriesgabas a ser yo (una fashion victim incomprendida). Con el buen tiempo todo resulta más fácil (que no más fácil de ver, porque lo del short-braga todavía no lo he superado) ya que las prendas se reducen en número y las probabilidades de meter la pata son menores. Así que yo abro las puertas de mi armario al tul y sus infinitas posibilidades. Lo de llevarlo sin sujetador debajo, se lo dejo a personas con mucha autoestima y ganas de dar que hablar, que con mis San Benitos I don’t have the pussy for little lanterns.

 

Y hasta aquí las confesiones de una hortera incomprendida. Seguiremos informando.

¡Gracias por leerme!

6 Comments

  • Reply LORENA VALERA 27 abril, 2017 at 10:32 am

    A ver, vamos a puntualizar: YO NO HAGO LAÍSMOS!!!! no fastidiemos, no fastidiemos… y respecto a la anécdota… No es que ese marzo fuera lluvioso, no, es que ese día estaba lloviendo a cántaros!!!! Recuerdo dejarte en el tren e ir escuchando un chof, chof, chof y sí, ésas eran tus alpargatas calándose… luego tuviste que tirarlas por no hacer caso a tu hermana mayor!!!!
    Buenísimo el post cariñete!!!

    • Reply Lis Valera 27 abril, 2017 at 11:30 am

      Jajajaj laísmo hacemos todos en casa… pero sí, las alpargatas acabaron calaítas jajajja gracias pichurri

  • Reply Itzi 27 abril, 2017 at 11:30 am

    Quiero ver esa foto!!!!!

    • Reply Lis Valera 27 abril, 2017 at 11:36 am

      Jajaja no tardaré, prometido!

  • Reply Begoña 27 abril, 2017 at 8:59 pm

    Nunca he sido muy seguidora de la moda, pero he de reconocer que leerte me entretiene, aunque algunas tendencias de este año me parezcan horribles!!

    Buen trabajo Lis, además haces unos artículos superamenos 🙂 espero q no terminemos todas este año con esas mangas abullonadas!!

    • Reply Lis Valera 27 abril, 2017 at 10:56 pm

      Gracias Bego! Lo de las mangas abullonadas te acabarán gustando. Sino mira los vaqueros pitillo después de los acampanados…

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